miércoles, 2 de julio de 2014

La felicidad es algo que uno decide



Una señora de edad, elegante, bien vestida y peinada, estaba mudándose a una casa de reposo porque su marido con el que viviera 70 años, había muerto y ella quedaba sola.

Después de esperar pacientemente por dos horas en la sala de visitas, ella le dio una linda sonrisa cuando la mucama le vino a decir que su cuarto estaba listo.

A camino de su nueva morada, la mucama le iba describiendo el minúsculo cuarto, inclusive las cortinas floridas que infectaban la ventana.

- Ah, adoro esas cortinas - dijo ella con el entusiasmo de una nena que acaba de adoptar un cachorrito.

- Pero si la señora todavía ni vio el cuarto…

- Ni preciso verlo - respondió ella - La felicidad es algo que uno decide desde el comienzo y yo ya decidí que las voy a adorar… Es una decisión que tomo todos los días cuando me despierto. Sabes, tengo dos opciones: puedo pasar el día entero en la cama contando las dificultades que tengo en ciertas partes de mi cuerpo que no funcionan bien… o puedo levantarme agradeciendo por las otras partes que todavía me obedecen. Cada día es un presente… y en cuanto mis ojos se abren, me focalizo en el nuevo día y también en los buenos recuerdos que guarde para esta época de mi vida.

La vejez es como una cuenta bancaria: Solo retiras aquello que guardaste.

Por lo tanto, te aconsejo que deposites un monte de alegría y felicidad en tu Cuenta de Recuerdos. Y como puedes ver, yo todavía continúo depositando.

Ahora si me lo permites, me gustaría darte una receta:

1- Arroja todos los números no esenciales para tu supervivencia.

2- Continúa aprendiendo. Aprende más sobre computadoras, manualidades, jardinería, cualquier cosa. No dejes tu cerebro desocupado.

3- Haz y vive cosas simples. Ahí está la magia de la vida.

4- Ríe siempre, mucho y alto. Ríe hasta perder el aliento.

5- Las lágrimas a veces suceden. Aguanta, sufre y sigue adelante. La única persona que te acompañará toda tu vida eres TU mismo. Mantente VIVO, mientras estés vivo.

6- Estate siempre rodeado de aquello que te gusta: puede ser la familia, animales, recuerdos, música, plantas, un hobby o lo que fuera. Tu casa es tu refugio.

7- Aprovecha tu salud. Si fuera buena, presérvala. Se está inestable, mejórala. Si está debajo de lo aceptable, pida ayuda.

8- Dile a quien amas, que lo amas realmente, en todas las oportunidades posibles.

Y RECUERDA SIEMPRE QUE:

La vida no es medida por los números de veces que respiras, sino por los momento en que pierdes el aliento de:

Tanto reír…

de sorpresas…

de éxtasis…

de felicidad!

¡¡¡Simplemente así!!!

Autor desconocido

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