martes, 21 de abril de 2015

El Miedo es el Mayor Obstáculo

 

 

El Miedo es el Mayor Obstáculo. Vencerlo la Mejor Victoria.

Tú, yo y cualquier otra persona hemos tenido miedo en algún momento de nuestras vidas y lo que es más, lo seguimos teniendo ahora y lo seguiremos teniendo en el futuro. Pero no tenemos un problema por el simple hecho de tener miedo, lo tenemos cuando ese miedo nos impide alcanzar lo que deseamos, cuando nos limita y restringe nuestra libertad. El miedo se convierte en un problema cuando permitimos que controle y dirija nuestras vidas.

Cañón de una pistola

Es posible que seas esa viajera frustrada que desea tener unas vacaciones increíbles pero no se atreve a irse sola; ese trabajador infeliz que odia su trabajo pero tiene demasiado miedo como para abandonarlo; esa persona solitaria que se enfrenta a otro fin de semana sin compañía porque no tiene valor para pedirle a alguien para salir; o esa otra que no se atreve a acercarse y hablarle a alguien que le gusta.

Quizá buscas excusas para no hacer algo arriesgado y emocionante de lo que otros disfrutan porque temes hacerte daño; puede que tengas miedo de perder tu dinero y por eso lo tienes estancado en una cuenta bancaria mientras otros obtienen beneficios con sus inversiones; quizá no te atreves a hablar en público porque temes quedar en ridículo o quizá nunca pides lo que quieres por temor a ser rechazado.

No sé si te servirá o no de consuelo, pero voy a revelarte un pequeño secreto:

Te conozco perfectamente porque yo también soy esa persona.

Y aún voy a decirte más:

Sé como vencer el miedo porque lo he hecho muchas veces y, aunque no te lo creas, tú también.

¿Qué es el miedo?El miedo es una emoción que nos suele llegar a través del pensamiento pero no es solamente algo mental que existe en nuestro cerebro sino que también tiene un componente físico muy fuerte. Cuando se apodera de nosotros lo sentimos en todo nuestro cuerpo: el corazón se pone a mil, parece que nos estén retorciendo el estómago, la boca se nos seca y la lengua parece la suela de un zapato, los músculos se contraen y la cabeza nos martillea como una máquina hidráulica de las que se usan para levantar pavimentos.

El miedo forma parte de nuestro mecanismo de supervivencia y, en ese sentido, es nuestro amigo y protector porque nos ayuda a mantenernos vivos. Sin embargo éste mecanismo se convierte en nuestro enemigo cuando nos impide hacer ciertas cosas, aunque nuestra vida no esté en peligro, o cuando nos quedamos paralizados en situaciones en las que se requiere actuar. Cuando esto sucede el miedo nos está impidiendo conseguir lo que queremos y disfrutar de la vida en toda su plenitud.

Es difícil deshacerse del miedo porque forma parte de nuestros instintos más básicos e incluso puede no ser una buena idea el intentarlo. Lo aconsejable no es huir de él sino aceptarlo y darle la bienvenida porque, lo queramos o no, estará a nuestro lado en sus miles de formas hasta el día de nuestra muerte.

Lo que tenemos que buscar no es eliminar nuestros miedos sino controlarlos.

Analizando el MiedoCada momento de nuestras vidas está marcado por la huella de nuestros miedos. Lo que hacemos y dejamos de hacer, donde vamos y con quién, el modo en que nos sentimos con nosotros mismos y con los demás, lo felices o lo tristes que estamos. Todo ello está directamente unido a nuestros miedos y si dejamos que éstos dicten nuestro comportamiento y restrinjan nuestra libertad, entonces dirigirán nuestras acciones y determinarán en gran medida nuestra forma de ser.

Para averiguar si un miedo en particular se ha convertido en un problema he descubierto un método muy sencillo y bastante eficaz que consiste en lo siguiente:

• Piensa en algo que quieres. Lo primero que tienes que hacer es pensar en algo que deseas tener. Puede ser un trabajo nuevo, una relación, unas vacaciones o cualquier cosa que ahora mismo no tengas. Después hazte la siguiente pregunta…

• ¿Tienes miedo a algo que se interpone entre tú y lo que deseas?. Si la respuesta es SÍ, es decir, que no tienes lo que quieres porque hay algo que te asusta, has de plantearte una segunda pregunta…

• ¿Lo deseas tanto que te molesta que el miedo te impida alcanzarlo?. Si la respuesta vuelve a ser SÍ, entonces tienes un problema con ese miedo. Sin embargo, si la respuesta es NO, significa que tienes miedo pero éste no supone un problema para ti porque no te hace infeliz.

Te pongo un ejemplo para que lo veas mejor.

Puede ser que te hayan contado, como a mí, que descender esquiando por la ladera de una montaña es algo muy emocionante y divertido y que merece mucho la pena. De hecho hay millones de personas que recorren muchos kilómetros y gastan su dinero para hacerlo año tras año. Es posible que tanto a ti como a mí nos gustara disfrutar también de esas sensaciones y sentimientos tan intensos pero que sin embargo tengamos miedo de caernos y hacernos daño.

Aunque nos gustaría probar y vivir esas sensaciones increíbles que nos han contado la pregunta es: ¿nos molesta que ese miedo nos impida disfrutar de ellas?. Si la respuesta es NO porque podemos disfrutar de sensaciones similares que nos llenan haciendo otras actividades que nos gustan (andar en moto, salir a navegar o lo que se te ocurra), entonces el miedo no representa un problema porque no nos molesta ni nos hace infelices. Se acepta sin más y se vive con él.

El mensaje de todo esto es que si queremos algo y tenemos miedo de ir a por ello, no debemos asumir inmediatamente que ese miedo es un problema, no debemos presuponer de antemano que nos está impidiendo vivir la vida que queremos. Primero hemos de hacernos las preguntas sugeridas y, si no lo deseamos hasta el punto de que nos sentimos mal por no tenerlo, entonces nuestro miedo no es un problema y no tenemos por qué sentirnos culpables por sentirlo.

En lugar de eso, debemos darnos permiso para convivir con ese tipo de miedos que no representan un problema y dejar de juzgarnos a nosotros mismos. Eres tan bueno como cualquiera porque el hecho de que seas incapaz de enfrentarte a algunos miedos no te resta valor como persona.

Cuando el miedo no es un problema acéptalo sin más y vive con ello.

El Origen del MiedoCuando nuestro miedo representa un problema lo que debemos hacer para enfrentarlo es asumir una importante verdad:

El origen del miedo está en nosotros mismos y en nadie más.

Un ejemplo

Puede que vivas en un barrio de una ciudad donde hay bastante delincuencia y que te asuste bastante salir sola por la noche. Crees que este miedo es justificado porque la mayoría de los que viven en el barrio también lo tienen y las estadísticas corroboran lo peligrosa que es la zona. Piensas que tú no eres la causa de tu miedo sino los delincuentes callejeros. Bueno, quizá estés en lo cierto.

Supongamos ahora que una noche te encuentras muy mal y necesitas de un medicamento que te alivie pero resulta que se te ha acabado. El malestar es muy fuerte y no puedes dormir y encima mañana has de levantarte temprano para ir al trabajo donde tienes una importante reunión. Sabes que a solo un par de calles de tu piso hay una farmacia que abre las 24 horas donde podrías comprar el medicamento que necesitas pero solo con pensar en salir a la calle ya sientes miedo. Te imaginas a unos hombres agazapados en una esquina que te asaltan para robarte o aún peor, para violarte.

En ese momento en que sientes miedo no estás realmente en peligro. En ese momento puede que no haya absolutamente nadie en la calle esperándote para asaltarte. Entonces la causa de tu miedo no está en la calle, ni en la delincuencia. Es más, ni siquiera existe, sin embargo tu miedo sí existe, está ahí, es real. El único lugar donde ese miedo ha tenido su origen es dentro de ti.

Esto es solo un ejemplo pero puedes elegir cualquier miedo que tengas, sin importar lo común que sea o lo externo a ti que pueda parecerte, y someterlo a este tipo de análisis. Llegarás a la conclusión de que solamente tú eres la causa de tus miedos.

Y esto es muy bueno porque si lo asumimos así, estaremos en disposición de hacernos cargo del problema y de resolverlo. Si pensamos que nuestro miedo no depende de nosotros siempre estará fuera de nuestro control. Si pensamos que depende de factores externos o de otras personas, esos factores o personas controlarán una parte de nuestras vidas.

Quizá admitir que nosotros mismos (y nada ni nadie más) somos la causa de nuestros miedos, sea la parte más difícil a la hora de enfrentarlos. La razón es muy simple: si creemos que el origen de nuestros miedos no somos nosotros mismos entonces siempre tendremos una excusa para no hacerles frente, sin embargo, si reconocemos que nosotros somos la causa, se habrán acabado las excusas.

Cuándo el Miedo es un ProblemaCuando deseamos algo con fuerza pero nuestros miedos nos impiden alcanzarlo, cuando no conseguimos sentirnos bien porque no tenemos lo que queremos, es cuando el miedo representa un problema.

Cuanto más tiempo convivimos con un determinado miedo, más grande y fuerte se hace. Es como un mal hábito que, cuanto más tiempo lo practicamos, más fuerza adquiere y más difícil es de romper.

Si nuestro deseo de algo es muy fuerte no importa cuantas veces nos digamos a nosotros mismos: ‘no lo necesito, no tengo un problema’, porque ese deseo volverá una y otra vez hasta conseguir que seguir mintiéndonos deje de tener sentido.

Cada vez que el deseo regrese lo hará también el miedo y entonces tendremos una decisión que tomar. Si decidimos no enfrentarnos a él le estamos ofreciendo el control de nuestra vida sin embargo, si nos enfrentamos, crearemos la posibilidad de hacernos más fuertes que él para poder vencerlo.

Si tenemos un miedo que nos molesta y nos negamos a luchar contra él, éste no va a desaparecer porque sí. Lo que ocurrirá será todo lo contrario. El miedo permanece e incluso se incrementa haciéndose más fuerte y difícil de vencer. Reaparecerá una y otra vez porque nuestro deseo sigue ahí y es el desencadenante de nuestros temores.

Sean cuales sean nuestras circunstancias siempre tenemos la posibilidad de elegir. Puede que estemos utilizando la excusa de que no tenemos elección pero ya es hora de que la abandonemos porque sabemos que es una mentira. No importa lo difícil o intimidatorias que parezcan algunas cosas, siempre tenemos el poder de decidir si queremos enfrentarnos a ellas o no.

Al decidir enfrentar y superar nuestros miedos comenzamos a ejercer una influencia y un control sobre ellos.

Cada vez que nos enfrentamos a un miedo nuestra vida se enriquece y nos sentimos más vivos, más despiertos y con más energía y confianza.

¿Quieres perdértelo?, apuesto a que no.

Vencer el MiedoHe probado muchas y muy diversas estrategias para intentar vencer mis miedos y unas veces lo he conseguido y otras no. Lo que voy a compartir contigo ahora es la fórmula con la que he obtenido los mejores resultados. Te va a parecer algo muy sencillo y hasta evidente pero no te dejes engañar porque realmente funciona.

"Para vencer el miedo tan solo has de actuar como si no existiera"

¿Fácil no? Emoticono smile

decir que con teorías no vamos a ninguna parte. El proceso para vencer cualquier miedo requiere de acción y si solo nos basamos en palabras, teorías y pensamientos positivos perderemos el tiempo.

 

 

1 comentario:

  1. ES VERDAD, EL MIEDO, NOS IMPIDE HACER MUCHAS COSAS, HAY QUE RETARNOS, Y ACTUAR COMO SI NO EXISTIERA...

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