miércoles, 29 de abril de 2015

Una segunda oportunidad

 

 

Una segunda oportunidad

Había un hombre muy rico que poseía muchos bienes, una gran estancia, mucho ganado, varios empleados, y un único hijo, su heredero.

Lo que más le gustaba al hijo era hacer fiestas, estar con sus amigos y ser adulado por ellos.

Su padre siempre le advertía que sus amigos solo estarían a su lado mientras él tuviese algo que ofrecerles; después, lo abandonarían.

Un día, el viejo padre, ya avanzado en edad, dijo a sus empleados que le construyan un pequeño establo.

Dentro de él, el propio padre preparó una horca y, junto a ella, una placa con algo escrito:

“PARA QUE NUNCA DESPRECIES LAS PALABRAS DE TU PADRE.”

Más tarde, llamó a su hijo, lo llevó al establo, y le dijo:

“Hijo mío, yo ya estoy viejo y, cuando yo me vaya, tú te encargarás de todo lo que es mío...

Y yo sé cual será tu futuro.

Vas a dejar la estancia en manos de los empleados y vas a gastar todo el dinero con tus amigos.

Venderás todos los bienes para sustentarte y, cuando no tengas mas nada, tus amigos se apartarán de ti.

Solo entonces te arrepentirás amargamente por no haberme escuchado.

Fue por esto que construí esta horca.”

“Quiero que me prometas que, si sucede lo que yo te dije, te ahorcarás en ella.”

El joven se rió, pensó que era un absurdo, pero, para no contradecir al padre, prometió, pensando que eso jamás podría suceder.

El tiempo pasó, el padre murió, y su hijo se encargó de todo, pero, así como su padre había previsto, el joven gastó todo, vendió los bienes, perdió sus amigos y hasta la propia dignidad.

Desesperado y afligido, comenzó a reflexionar sobre su vida y vio que había sido un tonto.

Se acordó de las palabras de su padre y comenzó a decir:

“Ah, padre mío...

Si yo hubiese escuchado tus consejos... Pero ahora es demasiado tarde.”

Apesadumbrado, el joven levantó la vista y vio el establo. Con pasos lentos, se dirigió hasta allá y entrando, vio la horca y la placa llenas de polvo, y entonces pensó:

“Yo nunca seguí las palabras de mi padre, no pude darle alegría cuando estaba vivo, pero, al menos esta vez, haré su voluntad. Voy a cumplir mi promesa. No me queda nada más...”

Entonces, él subió los escalones, se colocó la cuerda en el cuello, y pensó:

“Ah, si yo tuviese una nueva chance...”

Entonces, se tiró desde lo alto de los escalones y, por un instante, sintió que la cuerda apretaba su garganta...

Era el fin.

Pero el brazo de la horca era hueco. Se quebró fácilmente y el joven cayó al piso.

Sobre él cayeron joyas, esmeraldas, perlas, rubíes, zafiros y brillantes, muchos brillantes...

La horca estaba llena de piedras preciosas y una nota también cayó en medio de ellas.

En ella estaba escrito:

Esta es tu nueva chance.

¡Te amo hijo!

Dios es exactamente así con nosotros.

Cuando nos arrepentimos, podemos ir hasta él.

El siempre nos da una nueva chance.

 

2 comentarios:

  1. :¨¨¨( asi es Dios
    siempre esta ahi para darnos
    2ndas oportunidades!!!
    esta fuerte este msj, me gusta n.n

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    Respuestas
    1. Esta historia de de algún modo esta escrita hace mas de dos mil años en la parábola del hijo pródigo, y que nosotros los seres humanos muy pocos la conocemos y muchos menos la hemos comprendido en su esencia.
      Voy a tratar de alcanzar algunas conclusiones de éste mensaje divino para nuestra evolución espiritual.
      El ser humano tenemos un padre, ese es Dios nuestro creador, nosotros hemos sido creados a imagen y semejanza de ÉL del creador salimos y a ÉL regresamos, eso se cumple a través de una ley divina " LEY DEL CIRCULO " Hay que entender que en el nuevo pacto que hace DIOS con el hombre como dice hebreos cap. 8 ver. del 8 al 13, alli nos entrega 700 mandamientos divinos y nos los graba en nuestra mente y nuestro corazón sin embargo ; nosotros no le conocemos a ÉL ,por ese motivo no le entendemos ni le comprendemos, vivimos una vida carnal, materialista y no una vida espiritual por ese motivo el mundo está como está, vivimos alejados de ÉL o sea la hoja está fuera del árbol no está unida a ÉL, vivimos sin DIOS hablamos de ÉL pero no le conocemos.
      Conclusión de la historia para conocer a DIOS tenemos primero que conocernos a nosotros mismos; sabemos como nos llamamos pero no quienes somos, existen tres tipos de espíritus dentro de nuestro cuerpo cualquiera de ellos somos ( ángeles, ángeles caídos y humanos ), tenemos que por medio de la meditación o sea ( hablar con ÉL ) preguntarle quienes somos y a partir de allí ir a ÉL ( se cumple la ley del círculo, el hijo pródigo ),entonces aplicar la " LEY DEL ARREPENTIMIENTO " y la "LEY DEL PEDIDO ( pídeme y se te dará ) entonces nos arrepentiremos de todo lo que hemos hecho contra ÉL y por no haberle conocido, y le abrimos la puerta de nuestro corazón para que ÉL entre en mi y yo en ÉL por siempre y para siempre, que así sea AMEN. Pero hay que tener en en cuenta algo fundamental, para todo ésto hay que tener VOLUNTAD DE CAMBIO, si no hay ésta actitud tampoco no hay ningún cambio, aquí se cumple la " LEY DEL LIBRE ALBERDRÍO ", el ser humano elije su camino la vida o la muerte, la salud o la enfermedad, la luz o la oscuridad, la riqueza o la pobreza; a partir de su buena elección nosotros empezamos nuestra evolución de ascenso de llegar a ser divinos, que es uno de los tre requisitos para lograr la vida eterna, asi legaremos a completar la ley del círculo, de un punto salimos y hacia el llegamos así se cumple la parábola del hijo pródigo.
      Con éstas pequeñas explicaciones trato de abrir los ojos a los que no ven, porque la biblia dice tenemos ojos y no vemos tenemos oídos y no escuchamos, entonces no perdamos el tiempo en escribir frases bonitas que ni las que la escribimos las entendemos; primero preocupemonos en conocernos a nosotros mismos y luego conoceremos a DIOS, invirtamos nuestro tiempo y nuestro tesoro en "SALVAR NUESTRA ALMA ".
      Quien tenga ojos que vea, quien tenga oídos que escuche, que DIOS bendiga a los hombres de buena voluntad

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