domingo, 10 de mayo de 2015

LAS MADRES NUNCA MUEREN

 

 

LAS MADRES NUNCA MUEREN

MAMÁ SOLO MUERE CUANDO QUIERE.

Generalmente, las madres, mas que amar a los hijos, se aman en los hijos

Cuando yo tenía seis años maté a mi madre por primera vez,

no quería que estuviera junto a mi el primer día de clase,

yo me consideraba lo suficientemente fuerte para enfrentar

los desafíos que la nueva vida me traería...

 

Pocas semanas después descubrí aliviado que ella seguía alli lista

para defenderme de los compañeros agresivos que me amenazaban

y para auxiliarme frente a las dificultades de mis primeras cuentas.

A los 14 años la maté nuevamente , no la quería imponiéndome

reglas o límites, ni que me impidiera vivir la plenitud de los

vuelos de los años juveniles.

 

A los 16 años de nuevo la maté porque en una salida con

los amigos tuve la primer borrachera,recuerdo que ella limpió

el vómito de mi habitación y me dijo con todo cariño que no

se lo diría a mi padre, pero que jamás me volviera a

ocurrir, que los hombres son hombres por otras cosas

no por beber...

 

A los 18 años pensé que mataría a mi madre definitivamente

y ya no resucitaría más... Había entrado en la Facultad, me

había mudado a la capital hacía política estudiantil actividades

en la que la presencia materna no cabía en ninguna hipótesis.

Ingenuo engaño :Cuando me descubrí confundido sobre que

rumbo seguir, volví a la casa materna único espacio de posible

guarida de comprensión.

 

A los 23 años me di cuenta que la muerte materna era

posible, solo requería lentitud, fue cuando me casé, planté

bandera de independencia total y seguí mi viaje. Pero bastó

ver nacer a mi primer hijo para descubrir que ese ser

llamado madre se transformaría en un espécimen aún más

vigoroso llamado abuela. Para los que aun no han vivido la

experiencia, abuela es madre en dosis doble...

 

A pesar de todo continué creyendo en la muerte lenta y

demorada y cada vez más me fui sintiendo más distante

y autónomo aún cuando a intervalos regulares ella

apareciese en mi vida desempeñando papeles importantes

y únicos, papeles que solamente ella podía protagonizar.

Pero al final de esa historia al contrario de lo que siempre

imaginé fue ella quien la definió. Cuando menos lo esperaba

ella se murió. Así sin más ni menos, sin pedir permiso, sin hora

marcada, ni ocasión par la despedida

 

Ella simplemente se fue dejando la lección;

las madres son para siempre.

Al contrario de lo que siempre imaginé son ellas las que

deciden cuando esta eternidad puede durar toda la vida

y cuanto queda relegado para el étereo recuerdo de la nostalgia.

La lección que he aprendido es que debemos demostrar

nuestro amor en vida

y el vacío que ella deja al partir, no se llena con nada.

 

Para los que aún tiene la dicha de tener a su madre viva:

ámala, abrazalá , bésala y dila cuanto la quieres .

Y para los que ya no la tienenen: guarda su recuerdo en el

más precioso de los baúles , cierra los ojos y haz una oración

por ella donde quiera que ella esté va a entender tu

mensaje,va a llorar cuando llores, va a reír cuando rías, va a velar tu sueño como cuando eras niño , no esperes su partida

para llevarle una flor o para darle tu amor.

Un día vas a descubrir que la persona que más te amó

en la vida, fue ella.

***************

Jannine Gorocica L.

 

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